El «Concierto para Flauta y Orquesta» de Jacques Ibert, compuesto en 1932, es una obra fundamental en el repertorio flautístico del siglo XX.
Conocido por su virtuosismo y su carácter exuberante, este concierto destaca no solo por su dificultad técnica sino también por su riqueza melódica.
El concierto está estructurado en tres movimientos, cada uno con su propio carácter y estilo.






Valoraciones
No hay valoraciones aún.