
Fue pintada en 1866 por Édouard Manet (1823-1883) tras su viaje a España (1865) para conocer a Diego Velazquez, reflejando así, su influencia por la pintura española.

Tras su presentación, la obra fue rechazada por el jurado del Gran Salón, sin embargo pasaría a formar parte de la colección del galerista Paul Durand-Ruel. Posteriormente sería trasladada al Museo del Louvre (1894) y a la Galería del Jeu de Paume (1947) para finalmente acabar en el Museo d´Orsay de Paris (1986), lugar donde la podemos encontrar en la actualidad.
Según los estudios realizados, se representaría un soldado anónimo de la Guardia Imperial.



