Breve historia de la flauta
A menudo pensamos que para tocar bien la flauta solo hace falta practicar escalas, mejorar la embocadura o estudiar partituras. Y es cierto, pero hay un «secreto» que distingue a los flautistas que tocan notas de los que hacen Música: conocer su instrumento.
La flauta que tienes hoy en las manos no es un invento moderno que apareció de la nada, es el resultado de más de 40.000 años de búsqueda. Cada llave, cada material y cada forma que ves en tu flauta es la respuesta que un artesano o un músico dio a un problema concreto en el pasado.
Conocer la historia de la flauta te ayudará a….
• Entender tu sonido: Cuando descubras cómo la flauta pasó de la madera a la plata para ganar potencia, entenderás mejor cómo proyectar tu propio sonido.
• Mejorar tu interpretación: Saber que Bach componía para una flauta de madera con un sonido suave y que Prokofiev lo hacía para una potente flauta de metal, cambiará tu forma de tocar.
• Cuidarás mejor tu instrumento: Al comprender la ingeniería que hay dentrás del mecanismo de tu Flauta, valorarás mucho más la importancia de cuidarla.
Toda una Filosofía…
Como flautistas, damos tanta importancia a esta historia porque nosotros no vendemos simples tubos. Para nosotros, cada flauta es la heredera de esos primeros huesos tallados en las cuevas y lleva en su ADN la revolución de Theobald Boehm.
Por eso, cuando ajustamos tu instrumento en nuestro taller o te asesoramos sobre una compra, lo hacemos con el respeto que merecen milenios de evolución musical.
Nos gustaría que no solo aprendas nuevos conocimientos, queremos que sientas el orgullo de pertenecer a esta maravillosa familia de flautistas.
Comprender su evolución te va a ayudar a disfrutar del flautista que llevas dentro.
Los descubrimientos más fascinantes sobre el origen de la flauta nos sitúan en la región de Jura de Suabia (actual Alemania). Allí, hace más de 40.000 años, nuestros ancestros ya construían instrumentos con una gran maestría. En yacimientos como Hohle Fels y Geißenklösterle han aparecido flautas talladas con gran precisión técnica en materiales nobles como hueso de buitre y marfil de mamut.
Avanzando en el tiempo, la Flauta de Plata de Ur destaca como el instrumento más antiguo de la civilización mesopotámica, datada entre el 2650 y 2550 a.C, mostrando el uso temprano de metales preciosos.
Entre los instrumentos egipcios, las flautas oblicuas, ocupan un lugar muy destacado. Este instrumento, que ha sobrevivido durante milenios, destacaba por su diseño con una embocadura estrecha que facilitaba la emisión del sonido. Generalmente fabricado en caña, contaba con entre dos y seis orificios en el extremo inferior, permitiendo una gran expresividad melódica.
La historia de la flauta travesera tiene raíces griegas profundas. Mucho antes de su auge europeo medieval, fuentes del siglo IV a.C. ya mencionan el plagiaulos (πλαγίαυλος). Este instrumento es una flauta horizontal, sin lengüeta, apreciada por un sonido potente capaz de llenar espacios abiertos.
La travesía de la flauta en occidente, desde el apogeo de Roma hasta la Edad Media es una fascinante crónica de supervivencia, transformación y mestizaje cultural. En la cultura romana, la flauta travesera convivía con la tibia de doble lengüeta en teatros y ceremonias militares. Sin embargo, tras la caída del Imperio de Occidente, el instrumento pareció desvanecerse de los registros oficiales europeos.
Pero la flauta no desapareció, simplemente se desplazó. El Imperio Bizantino, heredero cultural de Roma, se convirtió en el custodio de esta tradición. Allí, este instrumento continuó evolucionando bajo el nombre de plagion (πλαγίαυλος)
El acontecimiento que re-introduciría la flauta en Europa llegó en el año 711 con la presencia islámica en la Península Ibérica. Los aerófonos alcanzaron un nuevo nivel de sofisticación. Por un lado, el Ney se convirtió en el vehículo predilecto de la música culta, capaz de una expresividad y unos matices microtonales inauditos para los oídos europeos. Por otro, la shabbāba, un término que englobaba diversas flautas populares, a menudo de tipo vertical, perfeccionó el instrumento del pueblo.
El resurgimiento de la flauta a partir del siglo XI no fue fruto de una única causa, sino de una confluencia de vías. Una de ellas fue la ruta bizantino- germánica, por la cual la flauta travesera se reintrodujo en Europa Central a través de los contactos con el Sacro Imperio y las Cruzadas, ganándose el apelativo de «flauta alemana» y encontrando un hogar en la música de los Minnesänger.
La flauta travesera, de sonido más suave y sutil, se asentó en la música de las cortes, mientras que su versión más aguda, el pífano, se convirtió en un instrumento militar indispensable.

La flauta travesera era un instrumento relativamente sencillo en su construcción. Consistía en un tubo cilíndrico de una sola pieza, fabricado habitualmente en maderas como el boj, el arce o el peral. Disponía de seis orificios para los dedos, sin llaves, y una embocadura circular.
El siglo XVI fue testigo de un creciente interés por la flauta travesera, especialmente en Italia e Inglaterra.
La destreza del intérprete era fundamental para suplir la ausencia de llaves y para lograr una afinación precisa, especialmente en las notas alteradas y de las octavas más agudas. Las primeras piezas solistas para flauta travesera datan de finales del siglo XVI y durante los primeros años del siglo XVII.
El epicentro de esta transformación radical no fue otro que el París de la segunda mitad del siglo XVII y, más concretamente, el entorno cultural de la corte de Luis XIV.
Fue en este caldo de cultivo de innovación donde una familia de geniales artesanos y músicos, los Hotteterre, asumió el reto y se dispuso a rediseñar por completo la flauta travesera. La modificación más profunda fue la adopción del tubo cónico, abandonando su forma cilíndrica uniforme para convertirse en un cono invertido, que se estrechaba gradualmente desde la embocadura hasta el pie.
La construcción pasó a ser de tres piezas articuladas (cabeza, cuerpo y pie). Esta segmentación no solo respondía a una necesidad práctica, facilitando su transporte, sino que ofrecía una ventaja musical crucial: permitía al intérprete realizar pequeños ajustes en la longitud total del instrumento, deslizando las uniones para afinar con una precisión hasta entonces inalcanzable.
Finalmente, para solventar una de las mayores deficiencias del antiguo sistema de seis orificios —la difícil digitación y la pobre afinación de la nota Re# (o Mi♭)—, los Hotteterre añadieron la primera llave.

Durante la primera mitad del siglo XVIII se introdujeron una serie de refinamientos importantes que optimizaron el rendimiento del instrumento.
En el plano estructural, el modelo de cuatro piezas compuesto por cabeza, cuerpo superior, cuerpo inferior y pie se popularizó, reemplazando gradualmente al diseño anterior de tres partes.
Sin embargo, la innovación más significativa del período fue la introducción de los cuerpos de recambio. Se trataba de un juego de varias secciones centrales del instrumento, de longitudes ligeramente distintas, que el músico podía intercambiar. Permitía modificar la afinación general de la flauta para adaptarse a la gran variedad de diapasones que coexistían en Europa

El traverso de una llave, un instrumento que había alcanzado la perfección para las complejidades del contrapunto barroco y la sonoridad de las tonalidades con pocas alteraciones, comenzó a enfrentarse a serios y evidentes desafíos en el nuevo contexto musical del Clasicismo.
Para solucionar estos problemas, constructores de toda Europa con centros neurálgicos de innovación en Londres y Alemania, comenzaron a añadir progresivamente llaves al cuerpo de la flauta.
Las primeras incorporaciones fueron las llaves para las notas Sol#, Si♭ y Fa, diseñadas para eliminar las digitaciones de horquilla más problemáticas y mejorar drásticamente la afinación y claridad del sonido.

A pesar de la proliferación de llaves, el sistema seguía teniendo muchas debilidades. La principal residía en que la ubicación de los orificios de las llaves respondía a la ergonomía de los dedos del músico, y no a las exigencias de la perfección acústica. La Flauta era un instrumento con un timbre desigual entre los registros, con ciertas notas que seguían sonando débiles y con una afinación que, aunque mejorada, nunca llegaba a ser verdaderamente fiable.
La solución a la crisis del sistema simple llegó de la mano de Theobald Boehm. Diseñó un sistema de llaves completamente nuevo. Mediante un complejo sistema de ejes, palancas y «llaves de anilla» interconectadas, logró por primera vez que un dedo pudiera cerrar un orificio que no estaba directamente a su alcance.

Tras la revolución de Boehm los talleres de París se convirtieron en la referencia mundial en la construcción de flautas. La figura de esta edad de oro fue Louis Lot. Sus flautas de plata se hicieron legendarias por su mecanismo de precisión inigualable y, sobre todo, por un timbre de una belleza, dulzura y flexibilidad excepcionales que definieron el sonido de la época.
Aunque el diseño de Boehm se mantuvo intacto, se estandarizaron pequeñas mejoras, como la incorporación de la llave de Si bemol de Briccialdi para el pulgar izquierdo.

La flauta Boehm, ya perfeccionada, inspiró a los grandes compositores de la primera mitad del siglo XX, generando un renacimiento del repertorio que es hoy el núcleo de nuestra literatura.
Familia de la Flauta
Dentro de la familia de la Flauta Travesera podemos encontrar:
- Flautín
- Flauta Travesera
- Flauta en sol (Flauta alto)
- Flauta bajo
- Flauta contrabajo
Glosario de términos:
Aulós: Instrumento musical aerófono, característico y emblemático de la antigua Grecia. Se trata de un instrumento de doble lengüeta, que consiste en dos pequeñas flautas unidas en disposición divergente. Producía un sonido agudo y debido a la iconografía existente, se podría vincular con ambientes festivos.
Shinobue: El shinobue es una flauta con una estructura simple, construido en bambú, cuyo lado interno se encuentra recubierto de laca o resina sintética, con dos aberturas para Utaguchi (la boquilla del Shakuhachi) y agujeros para los dedos.
Jacques Hoteterre: Jacques-Martin Hotteterre (1674 – 1763) fue el más célebre de una familia de fabricantes y ejecutantes de instrumentos de viento. Escribió diversos métodos para flauta travesera, como L’art de préluder sur la flûte traversière (1719), Principes de la flûte traversière ou flûte d’Allemagne, de la flûte à bec ou flûte douce et du hautbois.
J. Quantz: Compositor y flautista alemán (1697 – 1773). Publicó varios tratados muy completos sobre la interpretación de la flauta, el más conocido es el Versuch einer Anweisung die Flöte traversiere zu spielen (1752).
T.Boehm: Flautista, compositor e inventor (1794 – 1881), fabricante de instrumentos y especialista en acústica. Es conocido especialmente por su labor de perfeccionamiento de la flauta travesera y del clarinete, cuyo método de fabricación y mecanismo de llaves continúan siendo empleados en la actualidad. La flauta de Boehm es la base de todas las flautas contemporáneas.