Biología del Flautista

Cuando tocamos la Flauta se realiza, además de un esfuerzo mental, un esfuerzo físico y para ello debemos conocer cuáles son los músculos que debemos utilizar.

Aunque parezca que la posición de la Flauta es ortopédica, nada más lejos de la realidad. Basándonos en los principios de la técnica alexander, cuando tocamos, los músculos del cuello y hombros no deben estar muy tensos para evitar que se produzcan lesiones o dolores innecesarios.

Para poder mantener los músculos antes mencionados lo más relajados posible, tendremos que «cargar» el peso sobre los músculos dorsales y trapezoidales de la espalda junto con los pectorales del pecho. Esto nos permitirá tener una mayor libertad a la hora de tocar y evitar las tensiones.

En este punto, es importante conocer el músculo que nos permitirá realizar una buena respiración y lograr un sonido correcto, el diafragma. Nuestro centro de gravedad se tiene que situar cerca del diafragma para poder utilizarlo correctamente. Su función, mientras tocamos, es la de controlar el flujo de aire que emitimos, lo que permite que el resto de músculos del aparato respiratorio se relajen y el sonido salga más “puro”.

Teniendo esto en cuenta, logramos liberar los brazos, muñecas y dedos para ganar una mayor agilidad y relajación a la hora de tocar.

Músculos dorsales

Músculos trapezoides

Músculos pectorales

diafragma

Diafragma